miércoles, 5 de mayo de 2010

Otomíes


El gentilicio con el que se conoce a esta etnia no es nativo del pueblo al que se refiere, como ocurre en la mayoría de las veces cuando se trata de etnomínios referentes a los pueblos de México. Otomí es de origen náhuatl y deriva de otómitl, que significa "quien camina con flechas" o "flechador de pájaros", aunque existen otras posibilidades como que pudiera ser derivado de Oton, un caudillo de la etnia de tiempos prehispánicos. Para los otomíes el término que los identifica tiene un significado peyorativo, al estar asociado a la imagen que de ellos se tenía en la colonia y entre los nahuas, cuya imagen era la de indolentes y perezosos.

Desde varios miles de años antes de la era cristiana, el territorio de los antepasados otomíes se sitúa en la Altiplanicie Mexicana, al igual que el resto de los pueblos de habla otomangueana, con la que están emparentados lingüísticamente. En la actualidad se localizan desde el norte de Guanajuato hasta el sureste de Tlaxcala, aunque es en los estados de Querétaro, Hidalgo y México, donde se concentran la mayor representación de la etnia. Son algo más de 650.000 personas según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, lo que les convierte en el quinto grupo étnico más numeroso del país.

La época que va desde el Preclásico hasta la Conquista no parece que haya despertado mucho interés entre los historiadores y estudiosos, sólo en los últimos años empieza a despertar atención por el papel o protagonismo que jugó el pueblo otomí en el desarrollo de las culturas de la Altiplanicie Mexicana. Quizás por la complicidad étnica del centro de México en esa época, que no permitía distinguir sus contribuciones, es por lo que casi nunca se menciona su protagonismo en la etapa prehispánica, aunque a la llegada de los españoles florecieron en su territorio grandes ciudades como Cuicuilco, Teotihuacan y Tula, incluso Tlacopan heredó los dominios de Azcapotzalco, con mayoría de población otomí, en el Imperio Azteca.

Hace aproximadamente 5.000 años los pueblos de habla otomangueana formaban una gran unidad, y según la gran cantidad de cognados existentes en las lenguas otomangueanas referentes a palabras alusivas a la agricultura, se estima que la expansión geográfica y la diversificación de las lenguas debió ocurrir después de la domesticación de la trinidad agrícola mesoamericana, compuesta por maíz, frijol y chile. A partir de ahí, la proto-otomangue dio origen a dos lenguas diferenciadas que son la base de los dos grupos otomangueanos, el oriental y el occidental. Siguiendo el rastro lingüístico parece probable que los oto-pames, pertenecientes a la rama occidental, llegaran a la cuenca de México aproximadamente en el año 4.000 a. C., migrando desde el sur, al contrario de lo que sostiene algunos autores. La fragmentación del grupo otopameano comenzó a darse a partir del Preclásico, de tal manera que en Período Clásico el otomí y el mazahua ya eran lenguas distintas.

El declive de la ciudad de Teotihuacan es la fecha que marca el fin del Período Clásico, cuando surgen los cambios de las redes políticas en Mesoamérica, las confrontaciones entre pequeños estados y los movimientos de población, debido mayoritariamente por las prolongadas sequías, provocando la llegada de nuevos pobladores al centro de México. Los grandes grupos nahuas comienzan a hacer acto de presencia y obligan a los otomíes a desplazarce hacia el oriente, hasta la Sierra Madre Oriental y al valle de Puebla-Tlaxcala. Los pueblos nahuas encabezan el desarrollo de grandes estados en territorio otomí y florecen grandes ciudades como Tula, a la que en el siglo IX los toltecas convirtieron en una de las principales de Mesoamérica, concentrando gran parte de la población del Valle del Mezquital, de filiación otomí. El florecimiento de Azcapotzalco, en la cuenca lacustre del valle de México, provocó la expansión de los tepanecas hacia el occidente, ocupando el territorio tradicional de otomíes, mazahuas, matlatzincas y atzincas, de modo que los pueblos otomianos cayeron en la órbita de control de los nahuas, que habían ocupado la cuenca de México. Más tarde la Triple Alianza sometió a Azcapotzalco y los tepanecas fueron asignados a Tlacopan.

A la llegada de los españoles los tlaxtecas eran aliados de los otomíes de Tecóac y, según el Códice Florentino, los nativos fueron atacados por los conquistadores, cayeron derrotados y al ver cómo habían acabado sus aliados, los tlaxtecos decidieron unirse a los españoles. Pero los otomíes jugaron un papel muy destacado en la Conquista de México, significaron una importante ayuda a Hernán Cortés, que después de la derrota sufrida en el episodio conocido como "la noche triste", los otomíes de Teocalhueyacan visitaron al conquistador y le ofrecieron comida y promesa de alianza y refugio en su pueblo. Aceptaron el ofrecimiento y permanecieron en el poblado cerca de diez días, recomponiendo fuerzas. Cortés atacó por sorpresa a los nahuas de Calacoaya por consejo de este grupo de otomíes y los derrotó, de lo que también se sirvieron los otomíes, pues eran aliados de la Triple Alianza y enemigos de ellos.

La cristianización de los otomíes se llevó a cabo en los años siguientes a la Conquista de Tenochtitlan, por los franciscanos, al tiempo que dio inicio el proceso de adaptación de las formas de organización política europeas, dando origen a las comunidades indígenas en mayordomías, que en casos como el de los otomíes de Ixtenco, Tlaxcala, constituyen uno de los pocos elementos de entidad étnica que aún se conservan. En el siglo XVI se realizó el Códice de Huamantla, quizás el más conocido, en la región de Tlaxcala, y trata de la historia de los otomíes desde la época prehispánica hasta la conquista. La ayuda que recibieron los españoles por parte de esta etnia no los libró del sometimiento, hacia la década de 1.530 todas las comunidades otomíes del Valle del Mezquital y la Barranca de Meztitlán habían sido repartidas en encomiendas. Sin embargo, al modificarse la legislación española se crearon las llamadas repúblicas de indios, que permitieron cierta autonomía a las comunidades otomíes. El sometimiento a los conquistadores nunca fue completo por parte de esta etnia, lo que demuestra el gran número de conflictos que surgieron en el siglo XVII y XVIII. Durante la Guerra de independencia permanecieron indiferentes, todos los indígenas en general, sin embargo, en el Valle del Mezquital, varios insurgentes se unieron a los grupos otomíes, que veían en la rebelión una oportunidad de deshacerse del dominio criollo y peninsular, quienes se habían apropiado de grandes extensiones de terreno otomí.

La productividad agrícola de los otomíes es escasa. El maguey es el cultivo más importante, junto a otros como maíz, frijol, nopal y chile, lo que constituye la base de su alimentación. La carencia de industria y otras formas de ganarse el sustento ha provocado la emigración de los hombres de la etnia para trabajar de peones en propiedades agrícolas en Tula, Hidalgo, en Querétaro y en San Luis Potosí. La ganadería es actividad de segundo plano, suelen tener en sus solares ovejas, cabras y algunos cerdos, incluso hay familias que tienen yunta de bueyes para labrar la tierra.

Sus casas son variadas y diferentes, según la zona que habiten. Entre las regiones fértiles se construyen de adobe con techos de teja, cartón o asbesto. En otras zonas son de paredes de barro y pencas de maguey y con techos de paja. También las hay de madera con los techos a dos aguas de tejamanil. Suelen tener entre uno o dos cuartos y un granero interior adicionado. Los suelos son de tierra por lo general. En la actualidad los nuevos materiales como el ladrillo van sustituyendo a los tradicionales.

3 comentarios:

  1. Buenos días, me llamo la atención tu blog, me gustaría que visitara cazadordeflores.blogspot.com
    Yo escribí un libro a una niña otomí y me gustaría que lo revisaras

    ResponderEliminar
  2. woww k chidoo ta´ thuuu blog me fue de muxaa ayudthaa grax a esta informathiion mee saque un mega 10 en mii proyenthoopP...___ shithoo we___ jajajajajajaahhh

    ResponderEliminar
  3. Ho0la, q bien, gracias por tu trabajo, me ha sido de gran ayuda para mi proyecto de investigación. Dios te bendiga, saludos.

    ResponderEliminar