domingo, 9 de mayo de 2010

Nicaraos (Nicaraguas)


Los nicaraos o nicaraguas eran la principal tribu nahua de Nicaragua, cuya denominación proviene de Nicarao, Niqueragua o Nicaraocallí, el rey de la tribu a la llegada de los españoles a la zona del Lago Cocibolca o Nicaragua, aunque esta versión está poco respaldada por los historiadores actuales. Su llegada a estas tierras se dio alrededor del año 1200 y procedían del centro de México, de las regiones de Ticomega y Maguatega, en el valle de Cholula. Estaban estrechamente relacionados con los aztecas, y la razón que les obligó a emigrar fue la destrucción del Imperio Nahua en Tula, por las tribus olmecas. Sin embargo, no llegaron directamente desde el valle de Cholula a tierras nicaragüenses, de sus territorios emigraron aproximadamente en el año 800, hasta la zona de Soconusco, en el sureste mexicano, donde permanecieron un periodo de tiempo.

Los nicaraguas siguieron el rumbo de una profecía orientada por uno de sus sacerdotes, la que decía que buscaran una isla con dos volcanes y en su éxodo encontraron la Isla de Ometepe con dos volcanes, el Concepción y el Maderas, dentro del lago Cocibolca y junto al istmo de Rivas. Pero cuando arribaron al lugar profético ya estaba habitado por otra tribu proveniente también del norte, los chorotegas, a los que se enfrentaron militarmente y consiguieron desplazar del territorio.

El istmo de Rivas, donde se asentaron, es una estrecha franja de terreno entre el Océano Pacífico y el Lago Cocibolca, su límite occidental era el río Ochomogo y por el sur se cree que penetraron un corto trecho en territorio de la actual Costa Rica, algunos pequeños grupos en el norte de Guanacaste. La capital de los nicaraos era Quauhcapolca, cercana a la actual ciudad de Rivas y otros centros importantes fueron Tecoatega, Totoaca, Teoca, Mistega, Xoxoyta, Papagayo, Ochomogo y Oxmorio.

Samuel Kirkland Lothorop cuenta que: "Los ancianos de Nicaragua acostumbraban a decir que sus antepasados y los nicoyas en un tiempo vivieron en el desierto de Xoconochco (Soconusco), que queda entre Soconusco y Tehuantepec. Así vivieron durante un periodo de tiempo igual a la suma de las vidas de siete u ocho hombres viejísimos, cuando los olmecas, quienes desde mucho tiempo antes eran sus enemigos, aparecieron repentinamente y los subyugaron. Incapaces de soportar la terrible esclavitud que les impusieron los olmecas, consultaron con sus caudillos, quienes se aconsejaron con sus dioses por ocho días y luego dispusieron que emigraran en masa, lo que hicieron luego. Después de viajar veinte días, uno de sus caudillos murió.

Pasaron por Guatemala y dejaron una colonia en Ecalcos, esto es, Izalco (El Salvador), cuyos habitantes se llamaban pipiles. Otras colonias fueron establecidas en Mictlán (Mitlán, El Salvador) o en Asunción Mita (Guatemala), y en Yzcuintlán (Escuintla, Guatemala). Los demás avanzaron hacia la provincia de Choluteca en Honduras, donde murió el segundo caudillo, después de hacer las siguientes profecías: Que los nicoyas se adelantarían a los demás y que algún día serían sometidos por hombres blancos con barba, peores que los olmecas; que los olmecas (de quienes se suponen huían) se asentarían cerca del Mar del Sur hacia el Oriente, cerca del golfo de San Lúcar (Golfo de Nicoya); que las tribus nicaraguas se asentarían en un mar de agua dulce, a la vista de una isla con dos volcanes, que evidentemente se refiere a la isla de Ometepe, cuyo nombre significa "dos montañas" en náhuatl.

La rama nahua entonces avanzó hacia el norte, y cerca del Desaguadero (esto es, el río San Juan) hay una ciudad habitada por ellos, y hablan una lengua mexicana no tan corrupta como la de los pipiles. El grupo principal siguió hasta Nombre de Dios (República de Panamá). Desde ahí recorrieron la tierra, en busca del mar de agua dulce, y llegaron a Nicoya, donde hallaron a sus antiguos compañeros de viaje, quienes les contaron de los lagos de Nicaragua. Desde Nicoya fueron a Xolotlán, o Nagarando, esto es las llanuras de León (Nicaragua); pero no se sintieron contentos ahí, porque no podían ver los picos gemelos de Ometepe. Finalmente se fueron a Nicaragua, donde los habitantes les recibieron como huéspedes. Después de un tiempo contrataron muchos cargadores para que les ayudaran a transportar sus bienes. Sus anfitriones con mucho gusto se los proporcionaron, porque estaban cansados de aguantar a tantos extranjeros. Sin embargo, los nahuas mataron a los infortunados cargadores mientras dormían y derrotaron en batalla a quienes les habían dado hospedaje. Entonces se asentaron los nahuas y los primitivos habitantes huyeron a Nicoya".

Su sistema político era un cacicazgo, con gobierno central y patriarcal y un consejo de ancianos que tomaba importantes decisiones públicas, al que se conocía por el nombre de Monexico. Los especialistas de nuestro tiempo estiman que la población de los nicaraos rondaba las 70.000 personas. Para los nicaraos Ometepe, que quiere decir en náhuatl "dos cerros o volcanes" (ome, dos; tepe, cerro o volcán), constituía una ideología donde se apoyan los acontecimientos históricos de su llegada al Pacífico de Nicaragua y el desplazamiento mediante las armas que hicieron de sus parientes los chorotegas, con quienes compartían el concepto mítico de Ometepe sobre el lago Cocibolca, o Ayagualo, "circulo del agua".
Ambas culturas, la nicaragua y la chorotega, tienen en común las características de las culturas mesoamericanas, entre las que se hallan el apego a las guerras floridas y a los sacrificios humanos para el contento de sus dioses violentos.

En la cosmología o creencias religiosas de los nicaraguas está bien definido el significado de los dos volcanes, ligados a los dioses Tamagastat y Cipattoval, creadores del universo de los nicaraos y cuya morada se hallaba donde nace el sol. Desde Quauhcapolca, su capital en la orilla continental del lago, el sol surgía en el amanecer por entre los dos volcanes de la isla. Son los dioses que crearon todo lo existente, después de una catástrofe por la inundación del mundo que acabó con la vida.

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