viernes, 5 de marzo de 2010

Mayas


Al contrario de lo que sucede con otras etnias o pueblos indígenas, que en la mayoría de los casos no se encuentra mucha información al respecto o simplemente no queda más que el nombre de referencia y poco más, sobre los mayas sí tenemos la suerte de disponer de un legado cultural inmenso y de gran importancia, aunque no con esto quiere decir que ya lo conocemos todo de su forma de vida y lo que significaron en el continente americano durante más de tres milenios, desde el 2.000 a.C. hasta la conquista española, aproximadamente. Aún queda mucho por descubrir, por estudiar, por disfrutar y aprender de su cultura. Los mayas no desaparecieron, como muchos pensaban hasta hace poco e incluso hoy día todavía existen muchas personas que creen que así fue, nada más lejos de la realidad, el pueblo maya sigue latente en nuestras fechas, y sus descendientes aún viven en la región y hablan algunas de esas lenguas mayenses. El imperio o civilización como tal sí se da por desaparecido a partir de la consumación de la conquista española sobre su territorio, en 1697, con la toma de Tayasal, capital de los mayas Itzá y Zacpetén, capital de los mayas Ko'woj en el Petén, la actual Guatemala. No obstante, el último estado maya desapareció cuando el gobierno mexicano de Porfirio Díaz ocupó en 1901 su capital, Chan Santa Cruz, con lo que se dio fin a la llamada "Guerra de Castas".

De toda la información que disponemos actualmente sobre esta civilización, que como digo no es poca, trataré de resumir a grandes rasgos parte de su cultura, con el riesgo de dejarme atrás muchísimos datos de interés, sería imposible intentar de agrupar todo este legado histórico en tan breve espacio, por lo que pasaré por encima a groso modo sobre sus costumbres y manera de vivir. Su desarrollo como pueblo se dio en territorio centroamericano y mexicano, denominado como Mesoamérica, entre los países de Belice, Guatemala, Honduras, el Salvador y en cinco estados de México, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. Los mayas no constituían un estado unificado, si no que se organizaban en ciudades-estado, todas independientes entre sí y extendidas sobre la vasta región anteriormente mencionada. Tampoco hablaban una sola lengua, durante ese largo tiempo se hablaron cientos de dialectos que generaron un número aproximado de 44 lenguas mayas diferentes.

Referente a su arte y arquitectura son conocidos los centros arqueológicos extendidos por toda la región, que son visitados por millones de turistas de todo el mundo, y que van desde Copán, Quiriguá, Piedras Negras, Palenque o Tikal, entre otros. Los materiales que utilizaron para sus construcciones fueron la madera y la piedra básicamente. Entre la madera fueron la caoba y el zapote, por ser más resistentes al ataque de las termitas, y entre las piedras fueron la caliza, arenisca y mármol, las escogidas para levantar sus edificaciones. Sus construcciones fueron de todo tipo, desde sus palacios rectangulares y alargados, templos, fortificaciones, baños de vapor (temazcal), calzadas que unían las ciudades principales (sacbeob), o espacios deportivos para llevar a cabo los juegos de pelota. Sus pirámides escalonadas son impresionantes, coronadas por templos y decoradas con una variada gama de colores y relieves. Muchos de estos decorados consisten en inscripciones de la escritura jeroglífica maya, aún no descifrada del todo.

Sobre su escritura, además de las inscripciones, se conservan algunos códices que cuentan sobre astronomía, matemáticas, medicina, historia, botánica... Desarrollaron un sistema de escritura como ningún otro pueblo del continente, el más completo de todos. Entre estos legados culturales y científicos están: El Códice de Dresde, escrito en el siglo XIII y que contiene un tratado de adivinación y astronomía; El Códice de París, que contiene profecías y adivinaciones y que se cree data también del siglo XIII; El Códice de Madrid, cuyo contenido son horóscopos y almanaques; El Códice Grolier, el que peor se conserva y que se trata de un calendario completo.

El calendario por el que se guiaban era tan preciso como el que nosotros utilizamos actualmente. El año solar (haab) también constaba con 365 días, pero distribuidos en 18 meses de 20 días cada uno y otro más de sólo cinco días. Los nombres de estos meses eran Pop, Uo, Zip, Zotz, Tzec, Xul, Yxkin, Mol, Chen, Yax, Zac, Ceh, Mac, Kankin, Moan, Pax, Kayab, Cumbu y Uayeb.
Su sistema matemático era de numeración vigesimal posicional, y también tenían un signo que representaba al cero para de esta manera realizar operaciones matemáticas más complejas. El punto tiene un valor numérico de 1 y la raya de 5. Así podían contar hasta 19. Para realizar números mayores tenían que colocar estos signos en distintas posiciones, al igual que nosotros para hacer números mayores al 9.

El maíz fue la base de la alimentación maya. Lo utilizaban para hacer bebidas como el atole, o alimentos como los tamales y tortillas. Referente a los tamales se conoce que los hacían con una pasta de maíz y una mezcla de carne , vegetales, o de ambos componentes. Todo se envolvía en hojas de maíz y se cocinaban con la técnica predominada pibil, que consiste en el horneado bajo tierra. También la yuca formó parte importante en la alimentación maya. Otros aportes caloríficos fueron el cacao y sus derivados, elaboraban el chocolate, o xocolatl en náhuatl, con agua, pues no tenían ganado que les proporcionaran leche; entre otras costumbres curiosas era la de no beber agua sola, casi siempre lo hacían mezclada con derivados del maíz, frutas y otros ingredientes. De igual modo la chaya era consumida por su aporte en vitaminas, planta muy parecida a la ortiga, el chicle, que lo extraían del chicozapote, la sal, de la calabaza también consumían sus pepitas y sus flores, el chile habanero, el frijol, la miel de abeja melipona y una extensa lista de frutas. Entre sus carnes preferidas estaban las del venado, el pecarí o puerco salvaje, el tepezcuintle, el armadillo, el manatí, el conejo, el malixpec, el tapir, el jabalí, el mono, la tuza, el cereque, el faisán, las palomas, el pavo de monte, el guajolote o pavo doméstico, perdiz, codorníz, chachalaca, gallinola, iguana...

Sus aldeas estaban compuestas tanto de casas unifamiliares, donde vivían padres e hijos y otros miembros adoptados de la familia, como por edificios multifamiliares, donde habitaban personas unidas por lazos sanguíneos comunes de elevada posición social. Los materiales que usaban para sus construcciones eran diversos, desde muros y techos de madera y palma a otros materiales más resistentes, como la piedra y el estuco. La vivienda maya podía estar formada por tres estructuras principales separadas, dormitorios, cocina y bodega, a la que se podían añadir otras estructuras separadas para talleres, baños saunas, etc. Dormían en el suelo, sobre plataformas adosadas a los muros, donde colocaban colchones rellenos de algodón, o simplemente sobre tapetes en el suelo. Sus habitaciones carecían de ventanas y las usaban para dormir y guardar sus pertenencias, también poseían huertos para el consumo familiar. Los habitantes comunes vivían en las afueras de las ciudades, en el centro de éstas lo hacían los sacerdotes y la nobleza, en castillos, pirámides y templos ceremoniales.

La religión siempre estaba presente en todos los aspectos de la vida de los mayas, en sus ritos agrícolas y ceremonias públicas, en el arte y la cultura. De importancia vital, la religión siempre estuvo ligada al control político, a la ideología que sustentó a esta la civilización y en manos de los sacerdotes. La religión maya tenía tres características fundamentales: Religión politeísta, se adoraba varios dioses a la vez; Religión de Aspectos Naturalistas, los dioses eran los elementos naturales, los fenómenos atmosféricos y los cuerpos celestes; Religión Dualista, el bien y el mal eran igual de divinos, siempre en lucha pero inseparables, como la noche y el día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario