lunes, 11 de enero de 2010

Huetares


Los huetares, o güetares, es el nombre que recibían un importante grupo indígena que habitaba el centro de Costa Rica en el siglo XVI y que actualmente se localizan en los territorios de Quitirrisí en el Cantón de Mora, y Zapatón en el Cantón de Puriscal de la provincia de San José. Nada tiene que ver el número de habitantes que componían el grupo por aquellos tiempos en los que llegaron los conquistadores españoles con los censados en la actualidad, según el INEC, 2000, son 1006 personas las registradas y la mayor concentración se halla en Quitirrisí, 952 componentes.

No está nada claro cuales son los pueblos indígenas costarricenses que se debieran considerar como huetares, porque a juzgar por su idioma parece que se trataba de una lengua franca que hablaban, o al menos entendían, la mayoría de las comunidades indígenas del siglo XVI que pertenecían al espacio cultural conocido como Área Intermedia, situada especialmente en el Valle Central y la cuenca de los ríos Virilla y Grande de Tárcoles, hasta la desembocadura de este último en el Pacífico. Los patrones de asentamiento de estas comunidades, relativamente disperso, es una de las características que tenían en común estos grupos étnicos; al igual que su agricultura, basada en el maíz, frijoles y otros cultivos; o el refinamiento que mostraban sus trabajos en piedra, como son los metates, esculturas, mesas y altares ceremoniales; y la no práctica de la antropofagia o canibalismo. Pero a pesar de tantos puntos en común no parecía que existiera un relación de unidad entre ellos, ni política; sus relaciones entre grupos iban desde la subordinación y la alianza pasando por la enemistad y los enfrentamientos bélicos. Algunos de estos reinos principales se suponen que eran los del Rey Garabito, en la vertiente del Pacífico; el reino de Pacaca, y los dominios de los reyes Guarco y Correque, cuyos territorios se extendían desde el río Virilla hasta Chirripó.

La historia tradicional de este pueblo los ha dividido en dos grupos, los huetares de Occidente y Oriente, marcando el río Virilla como punto de referencia separador. Aún así, según Molina Montes de Oca, entre los reinos de Garabito y Pacaca no parece que existiera relación alguna de subordinación o dependencia, perteneciendo al mismo grupo cultural, por lo que los denomina en dos grupos, catalogándolos como huetares del norte y huetares del sur. También parece que Garabito tenía un cierto poder sobre otros reyes, según se puede extraer de un documento existente fechado en 1569, en el que enumeran los nombres Cobobici (probablemente Corobicí), Abazara, Chucasque, Barva y Yoruste; también menciona que este último confinaba con Curriravá (Curridabat), población situada geográficamente en la parte occidental del Valle Central de Costa Rica, al sur de la cuenca del río Virilla, insinuando así que los dominios de Garabito se extendían desde este río a la costa del Pacífico. Con respecto al reino de Pacaca, independiente de Garabito, en 1560 gobernaba un rey llamado Coquiva, que al parecer se sometió a los españoles demasiado pronto, quizás fuese buscando alianza y protección porque su territorio no se estima muy vasto en su ámbito geográfico. Por aquellas fechas, entre los nombres de reyes huetares de Oriente, figuran los nombres de El Guarco y Correque, que después se bautizaría con el nombre de Don Fernando Correque, que alcanzaría un extenso territorio en dominación, desde el río Virilla hasta Chirripó, que incluía numerosos reyes y pueblos vasallos, entre los que se encontraban Aserrí, Corrirava, Ujarrás, Atirro y otros.
De entre los llamados huetares quedan excluidos otros pueblos del sur y sudeste de Costa Rica, que también pertenecían a la llamada Área Intermedia, como los Quepo, Boruca, Tariaca, etc. Estos hablaban otras lenguas, otros distintivos culturales distintos y sin relación alguna entre sí.

La primera referencia que se tienen de los huetares pertenece al encuentro que tuvo con ellos Gil Gonzáles Dávila, entre 1522 y 1523, posiblemente en las inmediaciones de la actual población de Tabarcia, en la vertiente del Pacífico costarricense. Entre 1524 y 1526 fueron sometidos los primeros huetares, los indígenas de Pacaca, al régimen de encomiendas creado por los conquistadores a su favor, avecindados en la villa de Bruselas, en la banda oriental del Golfo de Nicoya. Se tiene constancia, por un documento existente de 1548, que el conquistador Francisco Hernández de Córdoba repartió a los indígenas de las regiones vecinas a Bruselas "y al dicho Juan Esteban encomendó en los términos de la dicha villa de Bruselas, los indios de Nicopasaya y Pacaca en los Bueteres". El nombre de Bueteres es el nombre que se intuye dieron en un principio a los huetares y que fueron llevados como esclavos a Bruselas, que desapareció definitivamente en 1527 y permitió con ello que los huetares recuperaran su libertad.

El pueblo huetar fue gradualmente sometido por los españoles en la segunda mitad del siglo XVI, desestructurando casi por completo sus sociedades. Tanto Garabito como Correque acabaron por rendirse al avasallaje de los españoles y se les obligó a seguir las normas que establecieron las nuevas autoridades extranjeras y la iglesia. Quedaron sometidos a la encomienda y, al repartimiento, las enfermedades, trabajos forzados y la destrucción de su modo de vida tradicional, acabaron por diezmar la población huetar y con ello la desaparición total de su lengua, fruto del proceso de aculturación llevado a cabo. Se sabe que para 1675 todos los indígenas del Valle Central de Costa Rica ya hablaban español.
Su lengua pertenecía a la familia chibcha, desaparecida en el siglo XVII, de la que solo se conocen de ella algunas palabras, conservadas principalmente en la toponimia de varios lugares costarricenses.

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