domingo, 29 de noviembre de 2009

Garífunas


Los garífuna son un ejemplo claro del encuentro entre dos mundos, o mejor de tres, pues los europeos en un principio sólo tuvieron el deshonroso honor de acercar a los africanos como esclavos a las tierras arrebatadas a los nativos del nuevo mundo. Luego el tiempo se encargó de unir a representantes de dos continentes para crear un único pueblo, garífuna o garinagu, término usado para la colectividad de las personas. Este grupo afro descendiente se extiende por varias regiones de Centroamérica, Caribe y Estados Unidos, en Honduras, Belice, Guatemala, Nicaragua, el sur de México y Estados Unidos. La población representativa de esta etnia se calcula en 600.000 personas que también son conocidos por Garifune o Caribes negros.

El año 1635 es la fecha en la que se da por punto de partida en la creación de este pueblo, cuando dos barcos españoles que transportaban esclavos desde Nigeria hasta las Indias Occidentales fueron a pique. La providencia quiso que los dos navíos naufragaran cerca de la isla de San Vicente, una oportunidad para recuperar la libertad robada que los africanos no dejaron escapar, lo que consiguieron alcanzando la isla, donde los caribes les recibieron y ofrecieron protección. La unión entre indígenas y negros no tardó en llegar y entre ellos formaron el pueblo garinagu, un nombre que derivó en Kalipuna, término que usaron los caribes para referirse a ellos. Pero no sólo fueron los esclavos que escaparon de aquellos dos barcos españoles la parte foránea de aquella unión, también se fueron uniendo los esclavos que los caribes capturaron en sus luchas contra los ingleses y franceses en las islas vecinas.

Sin embargo, las aguas de la historia de este pueblo no dejaron de agitarse y continuó dando tumbos en el siglo siguiente, en 1796, cuando los ingleses invadieron la isla de San Vicente y se opusieron a la alianza de los franceses con los caribes, a los que habían conquistado. Fue entonces cuando a los caribes negros los consideraron enemigos y los deportaron, primero a Jamaica y más tarde a la isla de Roatán, Honduras. Los ingleses los separaron por los rasgos, a los que mantenían apariencia indígena les permitieron quedarse en San Vicente y a los más negros los deportaron declarándolos como "reales enemigos". De los aproximadamente 5.000 caribes negros deportados a Roatán sólo la mitad sobrevivió a la deportación, la causa principal fue que la isla era demasiado pequeña e infértil para mantener a la nueva población. Ante esta circunstancia los garífunas pidieron a las autoridades españolas que gobernaban Honduras, que les permitieran asentarse en tierra firme, permiso que recibieron pero a cambio de usarlos como soldados, y de esta manera se extendieron por la costa centroamericana del Caribe.

Los asentamientos garífunas actualmente se localizan en el Golfo de Honduras, al sur de Belice, en la costa guatemalteca en los alrededores de Livingston, en ciudades costeras de Honduras y Nicaragua, sur de México y varias ciudades de Estados Unidos. Por lo general los garinagu tienen al español como idioma materno, salvo en Belice y Estados Unidos, que suelen tener el inglés; pero en todos los casos practican una lengua en común que hablan la mayoría de garífunas, el Igñeri, una mezcla del Arahuaco, Francés, Suahili y Bantú. Las características culturales en la sociedad garífuna no ha sufrido muchos cambios en los últimos años y se manifiesta en su estructura social y familiar, tan peculiar y arcaica. Conservan muchas de sus costumbres como las danzas circulares, el baile Punta, sus cuentos y leyendas, prácticas religiosas, el cultivo del banano y el sacrificio de gallos y cerdos entre ellos mismos.

La manera de subsistir aún se basa en el cultivo, que tiene un importante potencial de producción, aunque los jóvenes piensan diferente y creen que los cultivos, aún siendo una tierra fértil, no son una buena fuente de ingresos y prefieren la pesca que genera dinero más rápido. La mayoría de los garífunas son pobres y eso lo reflejan las estadísticas, que dicen que más de un 70% de los niños menores de 12 años sufren malnutrición severa y que tres de cada diez niños mueren antes de cumplir los dos años de edad. Los descendientes de los caribes negros no creen en la política, piensan que son demasiado pacíficos y para solucionar sus diferencias prefieren el diálogo entre las partes enfrentadas sin la necesidad de la intervención de la fuerza policial.

Sus viviendas tradicionales son pequeñas champas elaboradas con palma, caña de azúcar, el techo de paja y el suelo de tierra apisonada, aunque en los últimos tiempos se está generalizando el uso de bloques de cemento y las placas de zinc en el techo.
En sus creencias religiosas se han incorporado elementos católicos, pero su religiosidad está basada en el llamado Gubida garífuna, que es la concepción de los sueños y los rituales de posesión de conciencia en estados alterados, por los participantes y los creyentes, causada por la posesión de una entidad espiritual.





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